domingo, 21 de marzo de 2010

¿desbocado?

Tal y como pensaba cuando mi situación cambió, voy cubriendo las típicas etapas que todo el mundo coincide que debe pasar toda persona que cambia de estado de forma tan radical a como lo he hecho yo: Todos tienen el tiempo de tristeza, el de melancolía, el de superación, el de hiperactividad...
Pues bien, pasadas las primeras, me doy cuenta de que estoy absolutamente inmerso en esta última. Hoy, domingo, por primera vez en toda la semana, tengo el ratito de relax en el que no tienes nada programado, que puedes dedicar a hacer lo que te venga en gana o, simplemente, no hacer nada...
Es impresionante comprobar que desde el lunes mirando hacia atrás e incluso mirando al futuro cercano, toda la agenda está llena de programaciones, actividades, compromisos, etc. Y no es que lo haga aposta, no voy buscando actividades por hacer algo, simplemente surge..
Mi memoria en detalle a largo plazo, como Dory, la amiga de Nemo, no da para mucho, pero recuerdo no haber parado en toda la semana: martes: trabajo intenso y excursión en bici por el barrio (por fin una temperatura aceptable)
El miércoles además del trabajo, cursito de pádel y quedada con mi amiguete Fernando que, sorprendentemente acaba a la una de la mañana tomando copas por Latina.
El jueves (víspera de fiesta), primera toma de contacto del que todo indica pensar será el edificio en el que trabaje a partir de septiembre, con el consecuente aturullo de proyectos tecnológicos, trabajos por realizar, decisiones que tomar que van a condicionar mi futuro a medio plazo... Por la tarde, partidillo de pádel con los compis del trabajo y claro, mi amiguete Alberto, compañero de viaje en este duro peregrinar de recién divorciado, propone salir por la noche con el resultado previsible de regreso a las tantas de la mañana.
El viernes es fiesta si, pero yo, como soy así me he comprometido a sustituir a un compañero en sus labores de fin de semana, por lo tanto, ¡hala!, a trabajar, menos mal que es por la tarde y tengo tiempo de recoger un poco la casa, que falta le hace. El trabajo termina a las nueve y... claro, no voy a dejar la oportunidad de salir. Quedo con una buena amiga, a la que hace mucho tiempo que no veo y fiestón hasta las mil.
El sábado soy invitado a una barbacoa como celebración de un cumpleaños pero resulta que es en un pueblo a más de una hora y media de viaje, ¡fruslerías!, ¡¿qué es eso para mi?!. Hora y media de ida, colesterol party y partidita de mus, ¡ayyyyyyy!, ¡el vicio!, ¡como no me gusta!....
Vuelta a Madrid, otra hora y media de viaje con el tiempo justo para llegar, darme una ducha, cenar algo y... si, lo habéis adivinado, Alberto dispuesto a otra noche de juerga.
Pues es que tengo que sustituir al compañero el domingo a las 11:00 en el trabajo.
Ya, pero hoy no llegamos muy tarde.
Bueno, está bien, vamos para Adraba que nos invita Carla, RRPP de la disco a la que vamos últimamente. Gran chica esta Carla, pero tiene una marcha difícil de seguir.
Allí, esa noche como en las últimas ocasiones, conocemos a un montón de gente muy maja y, ¿cómo nos vamos a ir ahora, con lo bien que nos lo estamos pasando?. En algún lugar de mi mente, estaba temiendo que álguien dijera eso. Lo peor es que quien lo dice SOY YO. Otra vez hasta las 6 de la mañana y eso haciendo un esfuerzo por no quedarnos a desayunar.
El domingo es patético, me cuesta hacer que no vean a un zombie en la cabina de sonido del teatro. (El curro es de técnico de sonido). Lo que más miedo me da es que lo consigo. Para terminar, tengo comida familar. ¿Cuánto tiempo hace que no asisto a una? ni se sabe...
Así, después de una siestecita reparadora, tengo este rato para hacer balance y pensar en lo que se me avecina: ¡¡¡¡¡¡¡¡semana de curso!!!!!!!!!, todos los día acabando a las 9 de la noche tras 6 horas de curro, una para traslado y comida y, 6 HORAS DE CLASE DE SISTEMAS OPERATIVOS... ¡ayyyyyy! ¿palmaré en el intento? creo que no pero ¡leche!, me va a costar.
Por supuesto, el viernes según salga del curso, ya tengo plan, menos mal que es ir a Santa Pola donde espero recuperar fuerzas...
Cuando empezó todo ésto, tenía la sensación de que ya no tenía edad para volver a las andanzas de cuando, con 20 años, tenía mogollón de aventuras. La verdad es que de momento, no soy el abuelete que pensaba y lo llevo bien, el cuerpo aguanta y mientras sea así, ¡que me quiten lo bailao!. No dudo que llegará la fase de apaciguamiento y que frenaré un poco, pero mientras tanto voy a seguir siendo fiel a la filosofía planteada: disfrutar de todas las fases pues todas tienen su parte positifva. Gracias Van Gaal, cuánto bien has hecho con la famosa frase (siempre positifvo, nunca negatifvo) aunque sea de forma adaptada.

lunes, 8 de marzo de 2010

Allí donde lamo mis heridas

Todo el mundo tiene, o eso creo yo, un sitio al que le gusta ir como los animales heridos a lamer sus heridas en la guarida, un sitio donde cargar pilas. Es ese sitio donde permites a tu conciencia, responsable y cargada de tareas, relajarse por un tiempo y liberarla de las preocupaciones que ocupan casi la totalidad de su tiempo.
Yo también tengo ese sitio, por eso cuando mi gran amigo y compañero de andanzas en ese sitio (y en casi todos) me propuso hacer una excursión rápida de viernes tarde a sábado tarde a Santa Pola, no me lo pensé ni un momento. Desde que con 18 años fui por primera vez allí con él tuve la sensación de que aquel sitio iba a ser muy especial para mi.
Para empezar es mar. Adoro el mar, yo que soy del interior y que me paso la mayor parte del tiempo sin olerlo, cuando pasa mucho tiempo sin visitarlo, tengo una especie de síndrome de abstinencia que no es fácilmente identificable como tal pero que cuando me lo quito contemplando el horizonte marino, escuchando el runrún cadencioso de las olas, oliendo el salitre, haciendo que inunde mis pulmones y notando que una paz inmensa me invade, me doy cuenta de lo mucho que lo he necesitado sin darme cuenta de ello.
¿Y qué tiene Santa Pola de especial que lo distinga del resto de pueblos costeros de este país o de cualquier otro? Pues para el resto de las personas nada. Tiene su paseo marítimo como todos, su puerto pesquero, sus calles de villa costera levantina, tan típicas y repetidas en cualquier pueblo de Alicante, Valencia, Castellón, incluso todo el Mediterráneo. Pero para mi, y unas cuantas personas que conozco que creo que compartirán ésto, aquel sitio tiene de especial la sensación vital que provoca estar allí. Si, el solo hecho de andar por sus calles, departir con su gente, notar que la vida allí es distinta, más relajada, con otra filosofía. Por supuesto la gran cantidad de buenos recuerdos acumulados durante años es otro factor importante pero es que siempre fue así, desde el primer día que lo visité.
Los amigos que viven en Madrid y van (o iban) allí de vacaciones y los que viven todo el año, son muchos, algunos que todavía conservo, otros cuyo contacto perdí y seguro que nunca veré, pero de todos ellos guardo el recuerdo de muchas experiencias de juventud y, la inmensa mayoría de ellas, me hacen sonreír cuando acuden a mi mente.
Aquello empezó siendo un sitio de vacaciones y al poco se fue convirtiendo en lugar de peregrinación en cualquier momento del año, especialmente en aquellos momentos de bajón personal, agotamiento laboral o malestar sentimental. No era raro que un viernes, al salir de trabajar a las 10 de la noche de la academia que regentábamos con tan sólo 18 años, se produjera la siguiente conversación:
- Joder, estoy agotado, me duelen hasta las orejas
- Pues ya somos dos
- Tengo unas ganas de coger la cama y darle una paliza de las de 10 horas....
- Pues no sería mala idea, pero creo que lo que nos vendría mejor sería una copeja en El Pedal (bar de copas de Santa Pola).
- Bueno, son menos de cuatro horitas, si salieramos ahora, estaríamos allí con tiempo de ver a la gente.
- ¡No hay huevos!
- ¿que no?, llama a casa que te vayan preparando una bolsa con cuatro chorradas que yo voy a hacer lo mismo. Seguro que nos encontramos allí a más de uno de la panda.
Y claro, lo hacíamos. 425 km aprox. en menos de 4 horas y para pasar el finde y terminar comiendo el domingo un caldero en un chiringuito a 10 metros escasos de las olas.
Este viernes pasado me sonó a eso (no sólo a mi) y así fue.
También se dio el caso de pedir una semana de vacaciones sólo para recuperarse de un amor frustrado o al menos empezar la recuperación e irme allí sin nadie más. Dar largos paseos a la orilla del mar, terminar en el espigón del puerto y sentarse allí a disfrutar de ese tremendo espectáculo, llorando a veces no sólo por la tristeza provocada por ese desengaño, sino de emoción pura.
No es preciso decir que, ahora, con 40 años y después de la peor experiencia de mi vida, he vuelto allí, provocando también el mismo efecto balsámico. ¿existe algún sitio mejor donde cicatrizar las heridas del alma que allí donde estás a gusto y simplemente el aire y la contemplación de un paisaje te acarician el corazón y lo acunan casi como el mejor de tus amigos?

miércoles, 3 de marzo de 2010

dies abominabilis (día horrible)

Todos tenemos días malos y días buenos. También extremos: días en los que te sientes feliz de vivir y días en los que más vale no haberte levantado de la cama (estos últimos son sospechosamente más famosos). Pues bien, hoy ha sido uno de los famosos para mi.

El presagio no fue nada bueno anoche, mientras cenaba, me llamó el casero. Además de parlotear y preguntarnos cómo nos iba, decidí comunicarle el importe de factura de calefacción que, según el intermediario que facilitó el alquiler, era por cuenta del dueño puesto que era una cantidad pequeña por los paneles solars que adornan el techo del edificio...
Pues bien, el casero no tenía ni idea de dicha cláusula que, por supuesto no aparece en el contrato de alquiler y manifestaba que, por lógica, el gasto producido por mi debía pagarlo yo. ¡Claro que es lógico!, por eso se lo insistí varias veces al listorro que sólo quería una comisión fácil. 140 euros de vellón este mes y otros tantos durante los meses de frío con los que no contaba en mis presupuestos....

La mañana no comenzó mejor: me levanté temprano con el ánimo de prepararme la bolsa con la ropa de deporte. ¡Hoy daba mi primera clase de pádel! , ¡qué ilusión, voy a poder dejar de ser el paquete en los partidos organizados con la gente de la ofi!. Pues pese a haber madrugado más, no entiendo porqué, llego tarde a la ofi, bueno, al menos sin tiempo para tomerme el cafetito relajante de llegada al trabajo...
Por supuesto, el día no podía ser tranquilo y falto de sorpresas y de carga de trabajo extra. Bueno, pensaba, luego, a la hora de comer, me relajo en la clase de pádel, que me hace ilu.
¡Y una leche!. Me llama la señora de la limpieza que he contratado un día a la semana para que de un repaso a mi casa (ya, podría hacerlo yo, pero así tengo más tiempo y es muy económico) y me dice que no hay corriente eléctrica. ¡Pero si cuando yo me fui no había problema!.
Indago y tengo varias llamadas frustantes a Iberdrola: llame usted al teléfono de atención al cliente - eso es cosa de averías - no, no , no, eso lo gestiona cobros y facturas........ Me ca@#* en las puñ+*#ras operadoras... si, ahora me río cuando estoy escribiendo ésto, pero esta mañana...
Al final me dicen que hay una factura pendiente de 44,15 € y que avisaron en noviembre del corte. Yo entré en la casa el 1 de diciembre y por supuesto vivía ajeno a la espada de Damocles que pendía sobre mi cabeza hasta que me la ha cortado. Pues bien, con la referencia del pago en la mano, busco un Banco Popular, donde me ha dicho la señorita que puedo pagar hoy a cualquier hora, no tienen horario de pago de recibos. Miro en la cartera, en los bolsillos y ... tachán 43,50 euros ¡de coña! tengo que pasar por un cajero antes y son las 12:45, la clase de pádel de las 13:00 a tomar viento fresco, ¡empiezo bien el cursillo!. Bueno, tranqui, me da tiempo, al menos a pagar y tener hoy suministro, ¡hay que ser positivo!.
Llego a la primera sucursal del Popular que encuentro, en la ventanilla un empleado de los de 60 y pico años con una cara de amargado peor que la mía: mire usted, señor, con número de referencia no vale, le tienen que dar una cuenta bancaria. MMMMlsfjgskgfs!, vale, llamo a iberdrola: diez minutos de espera y... no señor, el empleado del popular lo tiene que hacer, no necesita cuanta bancaria. MMMMMMMMMMsdlfhsokshkfhskhfa, mire, me dicen que no... pues dígale a la señorita que sin eso no hay ingreso (dice el empleado amargado).. pues dígale al señor del Popular que no es necesario y no tengo ninguna cuenta... MMMMMMMsjdhfksjhkehriuewyriwehriewhriwehiekhskhfskhuri!!!!!! Ya no podía más, los dos ineptos tirando la pelota al tejado del otro y el único perjudicado yo. Opto por no seguir con el diálogo de besugos, le doy las gracias al empleado con mi más irónica sonrisa y cuelgo a la inepta de Iberdrola.
Busco otro banco en el que se apiaden de mi y sorprendentemente encuentro un BBVA donde me permiten hacerlo en el cajero pero, estaba claro, no podía ser de otro modo, "tarjeta defectuosa, consulte con su banco" (habiendo sacado ya en otro cajero con la misma tarjeta) miro alrededor y tengo la sensación de que la gente que pasa me mira como diciendo: "pobre, no me gustaría estar en su pellejo". Por suerte, en este banco han habilitado un puesto especial que permite pagar los recibos con billetes y, no sin dificultades, logro pagar el dichoso recibo, llamo a iberdrola y la que me atiende, por fin, es la inteligente y logra gestionar el reenganche.

Pero faltaba la tarde, no me iba a escapar. Por alguna extraña razón, telefónica decide hoy tener una avería masiva en el suministro de ADSL y, claro, todos me llaman a mi: "horror, no funciona la internelllll!!", "no podemos vivir sin ella" pedimos al mago de la informática que nos lo resuelva. Si, si, mago pero no DIOS. Pues ésto, tan fácil de entender, no les entra a los que están desesperados por no tener "internelllll"

Sólo me hubiera faltado llegar a casa y no tener corriente, pero afortunadamente parece haber pasado el lapso de tiempo de mal fario (me doy cuenta que han pasado 24 horas desde los primeros síntomas) o eso creo. Espero que España haga hoy un buen partido ante Francia y al menos me divierta un rato....

En cualquier caso, tengo que decir a los malditos hados malignos que no, que ya no pueden conmigo tan fácilmente, que por supuesto no van a lograr que yo me caiga sino más bien al contrario ;-) ;-))))). P O S I T I V O. Recuerda Van Gaal: ahora "Siempre possitifvo, nunca negatifvo"...